Cincuenta y seis días

Parecen muchísimos días, ¿verdad? Hay tiempo de sobras para hacer de todo. Organizar y realizar un viaje. Enamorarse y que te rompan el corazón. Leer un buen puñado de libros.

Pero cuando añades la coletilla “… para que comience el NaNoWriMo 2012”, te recorre un escalofrío.

Hay demasiadas cosas que decidir.

¿Intento la novela YA que no he podido terminar (casi ni comenzar en realidad) y que creo que tiene futuro? ¿Hago algo completamente nuevo? ¿Me pongo a escribir novelas para niños? ¿O me rebelo completamente y continúo una de mis novelas inacabadas? Arturo me mira con ojitos tiernos desde la carpeta Nano de mi ordenador…

Llevo dos años seguidos sin ganar. En parte por motivos reales (organización de gran evento familiar un año, bebé de seis meses el otro) y en parte por trabajo y por cierto grado de bloqueo. Sí, gané el Camp NaNoWriMo de Agosto, pero estaba de vacaciones y lo que salió de mi teclado no puede ser llamado novela. Es horrible. No se merece más que ser guardado en un cajón y despiezado para trasplantar las pocas buenas ideas que hay en el texto a novelas que se lo merezcan más.

Esta vez voy a intentar una aproximación distinta. Voy a trabajar con un buen outline, voy a definir bien los personajes, aunque dejando espacio para la improvisación: una de mis cosas favoritas de los Nanos es cuando un personaje secundario aparece de la nada y se convierte en protagonista por derecho propio.

No sé si va a funcionar. Espero que sí.

De momento me voy a dejar puesta la medalla de participante del Camp NaNoWriMo 2012 (la de ganadora siento que no me la merezco) a ver si me inspira para encarar este año con más esperanza.

Primera tarea: buscar (y encontrar) un nombre mejor para el blog.

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